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Y es que madre no hay más que una…

30 de abril de 2019

Ya lo dice el refrán «madre no hay más que una» y ¡no voy a ser yo quien diga lo contrario!

Se acerca un año más el 5 de mayo y con él la celebración del día de la madre, he aquí mi homenaje-regalo para la mía.

Como no puede ser de otra manera y teniendo en cuenta el sector al que pertenezco, vamos a conocer las diferencias y similitudes de una boda en el año 1972 y una boda celebrada en la actualidad.

La boda de mi madre

Mi madre se casó en diciembre de 1972 en su pueblo natal con 24 años de edad y después de un noviazgo de 5 años. Reformaron la vivienda donde habitaba con su padre y su hermano y después de contraer matrimonio se instalaron allí hasta la actualidad.

La edad

Si hay algo que marca la diferencia entre una boda hoy en día y hace años, es sin duda, la edad de los contrayentes. Las parejas decidían casarse muy jóvenes después de noviazgos relativamente fugaces, debido a que, en la mayoría de los casos, los padres de la novia ejercían mucha presión a los novios durante sus visitas para «pelar la pava». Cuenta mi madre que algunos padres de sus amigas se sentaban en medio de la pareja para escuchar lo que hablaban, controlando así, las conversaciones y el tiempo de la visita.

El hogar

Pocos jóvenes de esa época podían permitirse el lujo de adquirir una vivienda para instalar su nido de amor. El sueldo que ganaban la mayoría de ellos, apenas les daba para adecentar la casa de sus suegros y hacerse con el ajuar de los futuros contrayentes.

Como norma general, los novios entregaban a sus padres el sueldo íntegro de su trabajo hasta un año antes de la boda en el que los padres permitían a los novios quedárselo para hacer frente a los gastos del enlace.

La novia

Mi madre tuvo la gran suerte de casarse con un vestido de temporada de Pronovias. No todas las novias de esta época y sobre todo las que no disponían de recursos económicos suficientes podían permitirse un tipo de vestido así. Siempre me ha parecido un vestido precioso como podéis observar en la fotografía. Mangas largas y cuello cisne para un día en el que la lluvia hizo su aparición durante todo el día.

El ramo de gladiolos rosas anudado con una gran lazada de raso, fue la única nota de color que llevaba, pues tanto los zapatos como los demás complementos eran todos de color blanco.

El banquete

Después de finalizar la boda por la iglesia, familiares y vecinos se trasladaron a un salón destinado a tal fin donde tendría lugar la degustación de algunas tapas y cervezas. Nada de grandes lujos, ni música en la celebración, ni finalizar a altas horas de la madrugada y mucho menos detalles para los invitados.

En este sentido se nota como el mundo de las bodas ha ido evolucionando a medida que han transcurrido los años. Hoy en día no se concibe una boda sin una buena celebración y posterior fiesta para que los invitados y familiares disfruten. Buena música, detalles personalizados para los invitados, decoración exquisita y por supuesto tu Wedding Planner de confianza son algunas de los imprescindibles en una boda actualmente.

Hoy día podemos tener la boda de nuestros sueños, déjalo en nuestras manos

¡Feliz día mamá!

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